Respirar El Desierto: Salinas de Mascasín
Caminamos hacia el centro de la cuenca de Las Salinas de Mascasín, siguiendo el rastro de un paisaje que parece quieto, pero que alguna vez fue agua.
A cada paso aparecen las formas y texturas que deja la evaporación: dibujos sobre la tierra, líneas, grietas, pequeños relieves donde el agua se fue retirando despacio y dejó atrás su memoria blanca. Aquí, todos los arroyos encuentran su destino. La cuenca los recibe, los junta y, bajo el sol, los deja desaparecer.
Caminamos con Respirar El Desierto por ese borde entre lo que fue líquido y lo que permanece. El paisaje se vuelve inmenso y silencioso. La sal parece no terminar nunca, las Salinas de Mascasín son eso: el lugar donde el agua se reúne para despedirse, y donde el sol transforma su ausencia en una blancura infinita.