En el inicio de este proceso de indagación vinculado a la cuenca de Lago Puelo nos propusimos explorar y desarrollar nuevos recorridos, a nuestro trabajo de los últimos años, en torno a la presencia de incendios forestales en los bosques cordilleranos. Es en este camino que surgió, como una intuición, una nueva articulación que desplazó a los efectos del fuego en la región y centró nuestra atención en los procesos de regeneración, el cual llamamos Vitalismo Nocturno.
En la entrevista realizada a Ranciere por el Colectivo Situaciones (2010. La noche de los proletarios), el autor reflexiona sobre las temporalidades y las formas del poder, desde su perspectiva la emancipación se vincula con gestos de reapropiación de la fragmentación del tiempo para crear formas de subjetividad que vivan un ritmo diferente al del sistema. Pensamos, quizás parte de eso fue la emergencia de estos últimos veranos, una suerte de acontecimiento comunitario que abrió el juego a otras formas de acción ante el avance del fuego. Siguiendo a Ranciere, en esta interrupción, discontinuidad de la forma de vida de la región - así como también de extractivismo turístico- , se producen “mutaciones efectivas del paisaje de lo visible, de lo decible y de lo pensable, transformaciones del mundo de los posibles” (pág. 9 )
Estas transformaciones, estas mutaciones latentes desde la crisis, han sido uno de los focos de atención de nuestro trabajo en el marco de la residencia LCC. Nos interesa poder apreciar esos cambios y para ello exploramos diferentes estrategias de registro visual, sonoro y gráfico, en particular, la idea de ritmo, flujo y sus configuraciones es uno de los nodos centrales en este proceso. Nos preguntamos, ¿hay rasgos materiales, sensibles de la morfogénesis de este nuevo ecosistema? Ese vitalismo nocturno de la cuenca del Lago Puelo, ¿podría ofrecernos indicios de su presencia en las formas de fluir de sus aguas?
Escuchamos los registros realizados, observamos con detenimiento las fotografías y a las anotaciones realizadas de nuestras visitas a la zona, buscamos signos que nos emparenten con esos nuevos ensamblajes que componen estos valles. Nos enfrentamos a un mundo misterioso y complejo, pensamos en la reflexiones Morizot (2023) en su trabajo Maneras de ser viviente, vivimos ante el desafío de componer a partir de pequeñas impresiones de ese ritmo. Pero ¿cómo acercarnos? Morizot sostiene:
Cuando se investigan las maneras de existir, toda forma de vida aparece como una vita incógnita. Un lugar elevado e inexplorado en el atlas de nuestros conocimientos prácticos y científicos. Para conducirse hasta esos parajes <<nunca hay que dudar de lo invisible>>, como dice el guardabosques y filósofo Aldo Leopold. Pero no dudar de ello no significa fantasearlo: se trata, más bien, de aprender a investigar este invisible, para hacerlo inteligible y hacer más inteligente nuestra acción. (pág.228)
Estamos en contextos donde los enigmas emergen, mundos nocturnos que han dejado atrás claridad de las certezas, lo conocido y controlable, por una ámbito que reclama una sensibilidad sobre las relaciones invisibles y novedosas.