1er. Encuentro de Pensamiento Textil
Presentación “Pañar: dos tecnologías para hacer confluir.”
Mesa: “Archivos Blandos”
Museo Moderno, viernes 2 de octubre.
Por Elina Rodríguez
LCC es un programa de residencias para investigaciones artísticas en ambientes hídricos, impulsado por Chela con la colaboración de Fundación Williams y Metabolic Studio de Los Ángeles.
Este año estamos realizando la segunda edición del programa y las investigaciones participantes son:
RESPIRAR EL DESIERTO
Arroyo Papagayos · Cuenca de Las Salinas de Mascasín · San Juan
Erika Pellegrini · Maximiliano Espósito · Silvana Sagnotto
VITALISMO NOCTURNO
Río Epuyen · Cuenca del río Puelo · Chubut
Proyecto Visitantes
Gabriela Hernández · Álvaro Martín
TUKULPAZUGUN KO PEWENMAPU MEW (Memorias de las aguas del territorio Pewenche)
Cuenca Aluminé-Moquehue, Neuquén
Comunidad Mapuche Puel · Juana Aigo
CLUB DE OBSERVACIÓN MICROVIDAS
Laguna de Chascomús · Cuenca del río Salado · Buenos Aires
Marte M. Martín · Equipo INTECH
DES-ARROYOS
Arroyos del Radio Antiguo en la ciudad de Buenos Aires
Laura Frega · Paola Branzini Cátedra de la FADU Introducción al Conocimiento Proyectual II.
El programa propone entre otros desafíos poner en relación estas investigaciones procedentes de contextos muy diversos entre sí.
¿Cómo crear las condiciones para provocar conversaciones e intercambios entre la aridez de un arroyo sanjuanino, las aguas del Puelo que giran hacia el Pacífico, hacia el poniente y hacia la noche, la escala microscópica de una laguna pampeana, la memoria ancestral de las aguas en el territorio Pewenche y los arroyos entubados de una megaciudad?
Frente a esta diversidad de escalas, territorios, tiempos y formas de aproximarse a las aguas, necesitábamos encontrar una superficie común. Un lugar de contacto, de roce, donde esas distancias pudieran volverse materia y producir nuevas relaciones.
Aparece así pañar: una práctica de reunión en la que dos tecnologías: una digital -un software wiki- y otra analógica -un paño de fieltro- funcionan como superficies de encuentro. Dos formas de hacer confluir que permiten que estos mundos se acerquen, se contaminen, se plieguen unos sobre otros y empiecen a componer una trama común.
Habitar el temblor de lo que gesta
Un viaje empieza cuando aceptamos no saber exactamente hacia dónde nos llevan los flujos. Esta presentación busca narrar un itinerario desde adentro: una travesía que fue encarnándose a medida que la vivimos, entre una escala federal del territorio y la textura fina de la materia.
LCC nació con una convicción singular: articular procesos en el cruce donde se rozan el arte, la ciencia y diversas comunidades. Como un aprendizaje colectivo, abierto a la interacción situada en los territorios y a la co-creación con múltiples agentes, más que una colaboración formal entre disciplinas que se intercambian insumos.
El programa alienta propuestas arriesgadas, exploratorias y profundamente ancladas en las relaciones vivas que habitan esos entornos.
Pero quizás el rasgo más radical sea su política del tiempo. LCC es un programa destinado a acompañar las primeras fases de gestación: apoyar, dar tiempo y otorgar densidad a ese momento frágil e incierto en el que algo apenas empieza a insinuarse. Apostamos a mantenernos pacientemente en el lugar de la pregunta. Aceptamos el desafío de no proyectar a priori, creando las condiciones necesarias para la observación atenta de lo emergente.
Un paño para la distancia: la wiki
Reunir investigaciones de tan diversos puntos del país, entraña una complejidad programática evidente.
¿Cómo hacer confluir en esta edición de manera viva la Pampa húmeda, la Patagonia y Cuyo sin perder sus singularidades?
El programa respondió a esta distancia con un formato híbrido que combina etapas de trabajo de campo en cada territorio, encuentros grupales —virtuales y presenciales— entre lxs investigadorexs y una instancia final de aperturas públicas en cada comunidad, etapa en la que nos encontramos actualmente.
Sin embargo, para sostener esa trama a la distancia, necesitábamos un soporte virtual de encuentro capaz de reflejar la naturaleza maleable de estos procesos.
Así emerge nuestro primer paño: la plataforma virtual, articulada mediante una página wiki y canales de Telegram interconectados.
La wiki no fue pensada como una página para presentar proyectos terminados. Es un espacio de trabajo. Allí cada investigación puede subir materiales, abrir preguntas, compartir bitácoras, hacer pruebas y conectar información con la de las otras investigaciones.
Por eso la wiki está siempre en movimiento: crece, se ramifica y acumula capas a medida que avanza el proceso.
Más que ordenar lo que sabemos, nos interesa que pueda mostrar cómo estamos pensando, qué estamos probando y qué conexiones aparecen mientras investigamos.
Una superficie digital común para trabajar a distancia, pero también para dejar visible el proceso.
Un paño para metabolizar en común: El fieltro
Entonces llegó el encuentro presencial. Todas las investigaciones convergieron en cheLA en Buenos Aires. Y allí, en el corazón de la convivencia, ocurrió lo no planificado.
De modo orgánico e intuitivo, Proyecto Visitantes de Chubut propuso llevar a una escala inédita una práctica textil que elles ya vienen desarrollando en la Patagonia: crear, junto a quienes les vistan, una pieza de fieltro. Para Visitantes fieltrar se constituye como estrategia de acción, que en el transcurso de LCC se transformó en una performance extendida de 8 días de trabajo continuo, resultando en un paño denso de aproximadamente 1 × 2 metros.
Y ahí apareció, sin que lo hubiéramos previsto, un segundo paño que empezó a dialogar y tensionar al primero:
el textil y el código
la lana y la wiki.
Nos resultó muy atractivo descubrir que la historia de la computación también tiene una historia textil: desde las tarjetas perforadas de los telares de Jacquard, algunas de sus primeras tecnologías estuvieron ligadas a formas de tejer, perforar, ordenar y almacenar.
Al conocer esta relación, volvimos a mirar nuestros dos paños. —la wiki y el fieltro— y pensar qué tenían en común. La relación no quedó en una analogía formal: nos permitió pensar cómo ambos podían reunir, enlazar y transformar experiencias muy diversas.
El lenguaje textil, ajeno para la mayoría del grupo, se convirtió de pronto en el vehículo para encarnar, tocar y digerir las experiencias tan heterogéneas que cada quien traía de su territorio.
Fieltrar a muchas manos se volvió un ejercicio de vigía de los territorios. La atención hacia las cuencas no emergió de una lectura cartográfica, sino de la yema de los dedos: una percepción táctil de fuerzas horizontales que viaja en múltiples direcciones, anudándose en un relato desjerarquizado y aparentemente caótico.
Pensar con otres, fieltrar con otres, significó renunciar a las enunciaciones esclarecedoras y tajantes sobre el futuro de los bienes comunes. En su lugar, significó bucear en las conexiones inesperadas, explorar los vínculos sutiles que se enlazan fibra a fibra en ese pelaje denso que aprendimos a llamar el territorio hidrocomún.
Política de la materia y tramas no cartesianas
Este fieltro tiene una procedencia concreta: lana de oveja traída directamente de Chubut. Su materia nos sitúa en una Patagonia atravesada por disputas por la tierra, producción ovina, extractivismo y conflictos sobre los modos de habitar.
LEste fieltro tiene una procedencia concreta: lana de oveja traída directamente de Chubut. Su materia nos sitúa en una Patagonia atravesada por disputas por la tierra, producción ovina, extractivismo y conflictos sobre los modos de habitar.
La lana trae esas historias consigo: una economía, una geografía y relaciones de poder. Su politicidad está en esa procedencia de la materia y en las relaciones que activa al trabajarla y tocarla.
A esta politicidad de la materia se sumó también una dimensión formal. A diferencia de un tejido convencional organizado mediante trama y urdimbre —es decir, mediante una grilla cartesiana de orden e hilo preestablecido—, el fieltro se constituye por apelmazamiento: fibras sueltas que, mediante la humedad, el jabón, el calor y la fricción, se enlazan, se adhieren y se anudan en direcciones estocásticas, impredecibles.
El fieltro no depende de un orden único o jerárquico. Su estructura es una trama de fuerzas distribuidas y contingentes. Por eso, una ruptura localizada en el fieltro no supone el colapso del conjunto; el tejido redistribuye la tensión.
Esta condición técnica nos lleva a preguntarnos: ¿cómo pensar otras formas de composición entre comunidades diversas? Estructuras que no dependan de la rigidez cartesiana, sino que sean capaces de sostener diferencias radicales, transformarse y persistir desde la pura interdependencia.
La operación: Pañar
Es en este punto donde el fieltro y la wiki terminan de anudarse en la residencia. La materia del fieltro y su lógica de composición se pusieron en juego como un espacio de confluencia real entre las cinco investigaciones del programa.
El paño textil reunió palabras susurradas, gestos, memorias, huellas y hallazgos provenientes de los distintos ríos, lagunas y acuíferos. Cada investigación atravesó el paño y, al hacerlo, se dejó alterar por las demás. En paralelo, esos mismos hallazgos circulaban por los nodos de la wiki, produciendo un ida y vuelta entre el paño analógico y el paño digital, entre la marca en la lana y la palabra en la pantalla, entre el territorio físico y su elaboración colectiva.
Proponemos, entonces, pensar este hacer como una operación conceptual y política: pañar.
Si el paño es el sustantivo —la superficie, la textura, la plataforma—, pañar es la operación. Una práctica de reunión que busca conservar las diferencias, ponerlas en contacto estrecho, frotarlas con cuidado y permitir que algo inédito emerja de esa fricción.
El cuidado de lo naciente
Para cerrar, quisiera dejar resonando una deriva que nos acompañó en el tramo final del proceso: la palabra paño late dentro de un verbo que usamos con frecuencia: apañar.
Apañar es dar cobijo, sostener lo frágil, acompañar aquello que todavía está tomando forma. Es poner el cuerpo para que lo naciente pueda desplegarse sin quebrarse con el primer viento.
En Las Cuencas Cuentan, ese gesto ocurre en dos direcciones: el programa apaña las investigaciones, ofreciéndoles tiempo, acompañamiento, intercambio y condiciones para que sus preguntas crezcan; y las investigaciones apañan las emergencias de sus ambientes, atendiendo sus señales, saberes, formas de vida y tensiones.
Quizás escuchar un territorio también sea esto: aprender a apañar lo que nace en él, darle tiempo para aparecer antes de apresurarnos a decidir qué forma tendrá.
El paño pasa entonces de mano en mano.
El cuidado circula: de LCC a las investigaciones, y de ellas hacia los ambientes que las convocan.